El lado oculto de intentar comprender a tu hijo

10 de agosto de 2026 at 22:34
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En una reciente columna de crianza para MindBodyGreen, la psicoterapeuta y escritora Lia Avellino explora una trampa de crianza contraria a la intuición: las consecuencias no deseadas de intentar constantemente comprender y analizar cada comportamiento de un hijo. Si bien la crianza moderna enfatiza fuertemente la curiosidad y la búsqueda de significado, los expertos advierten que el cuestionamiento implacable puede alejar sin querer a los niños y reemplazar la conexión compasiva con un escrutinio clínico.

La trampa del cuestionamiento constante y el escrutinio clínico

Los padres naturalmente quieren decodificar las emociones de sus hijos, pero Lia Avellino señala que esto a menudo conduce a una búsqueda interminable del “por qué” subyacente detrás de acciones simples. Cuando un niño experimenta un momento de ansiedad o falta de concentración, los padres se apresuran frecuentemente a cuestionar si esto indica un problema de desarrollo o una afección como el TDAH. Este enfoque fuerza las relaciones a través de una lente de escrutinio en lugar de una curiosidad genuina y compasiva, haciendo que los niños se sientan analizados en lugar de aceptados.

El poder del «estar con» en lugar de arreglar

Basándose en la historia psicoanalítica, Donald Winnicott acuñó el concepto del padre o madre «suficientemente bueno» en el año 1953. Este marco destaca que los padres no necesitan tener todas las respuestas ni comprender todos los motivos; más bien, simplemente necesitan proporcionar una presencia emocional constante. Lia Avellino enfatiza que la verdadera intervención comienza con la presencia, enseñando a los padres a lidiar con su propia incomodidad e impotencia en lugar de intentar controlar o arreglar cada tormenta emocional.

Redefiniendo la escucha y la conexión en la crianza

Las investigaciones muestran consistentemente que las personas escuchan menos a aquellos que creen conocer mejor porque anticipan la respuesta. La escucha verdadera requiere ir más allá de las palabras literal para absorber la totalidad de la expresión de un hijo, incluyendo el lenguaje corporal y el tono. Al retroceder de la necesidad constante de decodificar y controlar, los padres pueden fomentar una confianza más profunda, permitiendo a los niños el espacio para crecer y cambiar de forma natural.