Descubren agua y polvo cósmico sorprendentemente cerca del agujero negro supermasivo de la Vía Láctea

14 de agosto de 2026 at 23:59
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Utilizando el telescopio espacial James Webb (JWST), un equipo internacional de astrónomos ha realizado un descubrimiento histórico al detectar agua y polvo cósmico alrededor de una estrella envejecida situada a tan solo 0,55 años luz de Sagittarius A*, el agujero negro supermasivo en el centro de la Vía Láctea. Publicado el 11 de agosto en la revista Astronomy & Astrophysics, el estudio desafía las suposiciones previas sobre la supervivencia de moléculas en los entornos extremos de los centros galácticos.

La sorprendente resiliencia de la estrella IRS 3

El objeto de estudio, una estrella evolucionada en su fase de rama asintótica gigante conocida como IRS 3, se encuentra en el abarrotado vecindario de Sagittarius A*, que posee una masa equivalente a unos 4 millones de soles. Liderados por Florian Peißker, de la Universidad de Colonia en Alemania, los investigadores utilizaron el instrumento MIRI de Webb para analizar el espectro de luz de la estrella, revelando una distribución de polvo de silicato que se extiende por unas 10.000 unidades astronómicas (UA) y con temperaturas que varían desde los 927 grados Celsius en la superficie hasta los menos 173 grados Celsius en las regiones externas.

Primera detección de agua bajo condiciones extremas

Además del polvo rico en oxígeno, las observaciones revelaron indicios claros de agua dentro de la envoltura estelar de IRS 3 por primera vez. Macarena Garcia Marin, coautora del estudio y astrónoma de la Agencia Espacial Europea (ESA), destacó que este hallazgo demuestra que el material molecular puede persistir y enriquecer futuros sistemas estelares incluso bajo la intensa radiación de un agujero negro.

Nuevos horizontes en la evolución galáctica

Estos resultados redefinen el papel que desempeñan las estrellas moribundas en el reciclaje cósmico. Al demostrar que cuerpos como IRS 3 pueden continuar expulsando materia vital a pesar de la gravedad extrema, los científicos disponen de nuevas claves para comprender la dinámica de los centros galácticos.