Durante el evento Made by Google celebrado el miércoles, el gigante tecnológico Alphabet Inc. reveló su nueva línea de teléfonos inteligentes Pixel 11, la cual llega acompañada de un notable incremento en sus precios. Con un costo inicial de 899 dólares, el modelo base del Pixel 11 es 100 dólares más caro que su antecesor, como consecuencia directa de la crisis global en la cadena de suministro y la escasez de RAM impulsada por la demanda de centros de datos de IA.
El impacto financiero de la crisis de memoria
De acuerdo con datos de Morgan Stanley citados por directivos de la industria, el precio de un giga de RAM escaló desde 2.80 dólares en 2025 hasta 12 dólares este año, lo que representa un aumento de seis veces su valor. Para un teléfono insignia, esto eleva el costo de los materiales de fabricación de aproximadamente 45 dólares a cerca de 192 dólares por unidad. Shakil Barkat, vicepresidente de dispositivos y servicios de Google, indicó que si bien la compañía intentó proteger a los consumidores, las realidades del mercado obligaron a realizar ajustes, eliminando la opción de almacenamiento de 128GB para establecer 256GB como el nuevo estándar base.
Rendimiento, IA y especificaciones técnicas
A pesar de las restricciones en los componentes, la familia Pixel 11 llega impulsada por el nuevo procesador Tensor G6 CPU y Gemini Nano, ofreciendo tareas de inteligencia artificial en el dispositivo hasta 3,5 veces más rápidas con menor consumo energético. No obstante, las versiones iniciales de 256GB del Pixel 11 Pro y Pixel 11 Pro XL cuentan ahora con 12 GB de RAM en lugar de los 16 GB del año pasado, reservando los 16 GB exclusivamente para las variantes de mayor capacidad.
Un problema generalizado en la industria tecnológica
Google no es el único fabricante afectado por el encarecimiento de los semiconductores. Previamente, Samsung aplicó aumentos similares en sus teléfonos plegables y en la familia Galaxy S26 debido al mismo fenómeno. Los analistas advierten que, si los precios de la memoria continúan elevados, otras marcas de electrónica se verán obligadas a subir sus precios para proteger sus márgenes de ganancia.



