Intensos ataques aéreos israelíes en el sur del Líbano han dejado al menos 11 muertos, incluidos tres niños, convirtiéndose en la escalada más mortífera desde que entró en vigor la tregua con Hezbollah el pasado 20 de junio. Según el Ministerio de Salud del Líbano, los bombardeos del sábado afectaron las localidades de Ansar y Deir al-Zahrani, poniendo en grave peligro los acuerdos diplomáticos actuales.
Bombardeos devastadores en áreas residenciales
El ataque más destructivo arrasó una vivienda en las afueras de la aldea de Ansar, cobrándose la vida de siete personas de una misma familia, entre ellas tres menores. El ejército israelí afirmó posteriormente que el objetivo era una infraestructura militar de Hezbollah y confirmó la muerte de Ali Samir Al-Haj Hassan, un comandante de la fuerza de élite Radwan. Un segundo bombardeo en la cercana ciudad de Deir al-Zahrani causó la muerte de otras cuatro personas y dejó 17 heridos.
Condena política y repercusiones regionales
El primer ministro libanés, Nawaf Salam, condenó enérgicamente las acciones militares, recalcando que los civiles fallecidos no eran objetivos legítimos. Por su parte, el presidente Joseph Aoun advirtió que los ataques socavan gravemente los esfuerzos de estabilización. En tanto, la oficina del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, sostuvo que la ofensiva respondió a un ataque previo de Hezbollah que hirió gravemente a tres soldados israelíes en territorio libanés.
Un frágil acuerdo en la cuerda floja
La violencia estalla en medio de un tentativo acuerdo marco anunciado el 26/06 que busca la retirada de las fuerzas israelíes a cambio del desarme de la milicia chií. Con Hezbollah rechazando el diálogo directo, la tensión en la frontera sigue alcanzando niveles críticos.



