Los hospitales de Sudán del Sur enfrentan un flujo masivo de pacientes con heridas de bala debido a la escalada del conflicto interno y los severos recortes en la ayuda humanitaria internacional. Según el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), los ingresos hospitalarios han aumentado en más del 50 por ciento durante los primeros seis meses de este año en comparación con 2025.
El impacto humano y las devastadoras lesiones
El costo humano de la violencia se refleja claramente en el Hospital Militar de Yuba, donde civiles como el pequeño Kol, de un año y ocho meses, quien resultó herido de bala y huérfano tras los combates en el condado de Uror, se recuperan junto a adultos gravemente heridos. Los médicos informan que más del 90 por ciento de los pacientes ingresan con heridas de bala en el tórax, abdomen y extremidades. Angeth Majok, fisioterapeuta jefe del CICR, lamenta que las balas no discriminen entre civiles inocentes.
Infraestructura colapsada y advertencia de guerra civil
Cuando Sudán del Sur conmemora 15 años de independencia, la Organización de las Naciones Unidas ha advertido sobre un posible regreso a una guerra civil a gran escala. Los enfrentamientos entre fuerzas gubernamentales y de oposición en el estado de Jonglei, el estado del Alto Nilo y el estado de Unidad, sumados a la violencia intercomunitaria y la llegada de más de 1,2 millones de refugiados desde el vecino Sudán, han tensionado al límite los servicios de salud.
Condiciones extremas y dificultades logísticas
A pesar de haber realizado más de 600 cirugías y de desplegar equipos quirúrgicos de emergencia en zonas como el condado de Panyijar, las organizaciones humanitarias lidian con presupuestos reducidos y graves riesgos de seguridad, agravados por ataques recientes contra trabajadores humanitarios.



