El gigante de los semiconductores Nvidia ha transformado una inversión de $5 mil millones en Intel en un impresionante beneficio de $30 mil millones, al tiempo que ha revelado una nueva participación de $21 mil millones en SpaceX, según una presentación reciente ante la SEC. Dirigida por su CEO Jensen Huang, la empresa se ha posicionado estratégicamente como inversor financiero en sus socios clave, vendiendo por completo su participación en Arm y consolidando inversiones multimillonarias en gigantes tecnológicos como Coherent, Nokia y Synopsys.
La anatomía del éxito con Intel
El monumental giro financiero comenzó en septiembre de 2025, cuando Nvidia anunció una asociación estratégica de infraestructura de inteligencia artificial con Intel. Tras la aprobación regulatoria de la Federal Trade Commission, Nvidia adquirió 214,776,632 acciones a un precio fijo de $23.28 por acción, sumando un total de $5 mil millones. A mediados de 2026, con las acciones de Intel al alza, la posición generó una ganancia no realizada de casi $25 mil millones, elevando la valoración total a aproximadamente $30 mil millones.
Inversiones estratégicas en SpaceX, CoreWeave y más allá
Más allá de su enorme triunfo en Intel, el informe regulatorio 13F reveló una inversión de $20.975 mil millones en SpaceX, en consonancia con el compromiso de xAI de SpaceX de utilizar exclusivamente hardware de Nvidia en sus centros de datos. Paralelamente, Nvidia liquidó sus 1.1 millones de acciones de Arm valoradas en $178.1 millones. Asimismo, el gigante tecnológico incrementó significativamente su participación en el proveedor en la nube CoreWeave hasta los 47.213 millones de acciones valoradas en $4.699 mil millones, además de apostar fuertemente por Nokia y Synopsys.
Implicaciones de mercado y exposición al riesgo
Aunque estas maniobras estratégicas subrayan el abrumador dominio financiero de Nvidia —con ingresos trimestrales que superan los $80 mil millones y un ingreso neto cercano a los $60 mil millones—, los analistas de Wall Street advierten sobre un riesgo concentrado. Al inyectar capital masivo en principales compradores de chips como Intel y SpaceX, la compañía ha duplicado efectivamente su exposición al auge de la infraestructura de inteligencia artificial.



